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updated 5:22 AM CEST, Jun 10, 2021

¿Los EE. UU. se esconderán de la historia?

Los nombres cambian.

Dar nombre y bautizar a alguien son tareas diarias interesantes y a veces egoístas de cada uno de nosotros. Piensa en nombrar y etiquetar a nuestros niños, mascotas, poemas, artículos, productos, recetas, páginas de web, mensajes de Facebook, fotos. Dar nombre es la grabación de sonidos y contenidos para la eternidad, capturando la esencia de algo o alguien, comercialización y sensibilización, y la combinación de todas estas consideraciones.

De vez en cuando, trae la magia.

Nos mantiene pensar a veces durante días y semanas, mientras que oscilamos entre las alternativas y opciones. En un verso estimulante en el comienzo de la Biblia, Dios le ruega a Adán nombrar a todos los animales de la tierra y del cielo (Génesis 2:19).

En las ciencias naturales tenemos las manos más atadas. En astronomía, dando nombres a las estrellas, planetas, cometas se ha convertido un estricto conjunto de normas. Sin embargo, alguien pudo etiquetar un asteroide como 9007 James Bond en los años 80. A medida que nos acercamos y damos un golpe de zoom, los procedimientos son más vagos, por ejemplo para la superficie de los planetas (volcanes, cráteres y así sucesivamente), pero existen reglas : las colinas en Titán (un satélite del planeta Saturno) deben ser bautizados utilizando los nombres de caracteres de la Tierra Media, la geografía ficticia del famoso libro El Señor de los Anillos y de otros escritos de su autor, J.R.R. Tolkien.

Sí, hay colinas Gandalf en el Titán.

Sin embargo, si eres ambicioso o tienes suerte, en el siglo 21 todavía se puede lograr que las estrellas lleven tu nombre.

En las ciencias y teorías sociales, y más concretamente en la historia, los científicos (y sus generaciones ) muchas veces necesitan nombrar y renombrar guerras, edades, períodos, dinastías, imperios, de forma retrospectiva. Nadie sabía en 1762 que una de las primeras “guerras mundiales”, la Guerra de Siete Años (1756-1763) duraría siete años. Además, en muchos países, esta guerra se llama de forma completamente diferente. ¿Qué hay con la Edad Media, los mil años entre los siglos 5 y 15? Obviamente, nadie utilizaba este término hasta el siglo 17. Para aquellos que vivían entonces, su edad era la “nueva” o “moderna”. En Asia, ¿tiene este término algún sentido? No.

A medida que las perspectivas se vuelven más amplias y las tendencias históricas se hacen más manifiestas y claras con el tiempo, mejores soluciones surgen en cuanto a las convenciones de nombres, por lo que las características esenciales de una edad o un evento histórico se pueden describir y agarrar más fácilmente.

Algo similar le ocurrió a la “Casa de los Habsburgo” y al “Imperio de los Habsburgo”, a la familia real (1273-1918) y a su imperio global que alcanzó su apogeo en los siglos 16 y 17, cuando la rama principal de la dinastía, la Monarquía de España gobernaba sobre vastos territorios, ejércitos y enormes ingresos de toda Europa y del mundo, siendo la rama más pequeña, soberano de grandes tierras en Europa Central. Sin embargo, en esa edad nadie les llamaba “Habsburgo” (que es una pequeña fortaleza en Suiza, y representa los orígenes de la familia). La dinastía fue llamada “Casa de Austria” (Domus Austriaca en latín, Haus Österreich en alemán, Maison d'Autriche en francés), y

no he visto todavía ninguna fuente de esos dos siglos que refieran a la familia usando el término Habsburgo.

Eso fue un desarrollo posterior en el siglo 18.

Dicho todo esto, ¿qué va a pasar con los Estados Unidos de América? Las alternativas son infinitas. Imaginemos (mirando los ejemplos de los imperios antiguos) que los EE.UU. se desintegrarán o se disolverán dentro de 200 años en estados más pequeños que se compiten o que Australia, la Unión Europea y los EE.UU. se fusionarán en un estado para hacer frente a los retos de poder, procedentes de África y Asia. O que nuevos imperios surgirán en otras partes del mundo, alimentados por centros de bienes y recursos aún desconocidos. De todos modos, un gran cambio es un escenario probable. ¿Quién habría imaginado en 1490, antes del redescubrimiento de las Américas que en 300 años un imperio mundial surgiera en el Occidente?

Doy un 50% de posibilidades de un futuro en el que en el año 2300 o 2400 un ciudadano regular del mundo no sabría que un estado llamado EE.UU. ha existido jamás. En ese momento los libros de historia quizá describirán un Primer Imperio Moderno de América, siguiendo el Imperio Azteca y el Imperio Incaico y seguido por una Segundo y Tercer (mexicano o brasileño) Imperio. O aparecerá como uno de los estados compuestos de una “Primera Alianza Mundial”, incluyendo Europa, Australia, Canadá y Japón. Todo eso también depende de ¿quién va a escribir los libros de historia? No descarto que si la hegemonía de los EE.UU. va a terminar de una manera brusca y rápida y no se puede recuperar o mantener en un alto nivel , se cuestionará por los historiadores incluso la potencia de su antiguo esplendor y su dominación económica y militar, en una época en que la parcialidad y el prejuicio determinarán las evaluaciones y valoraciones de la historia. A veces los vencedores escriben la historia.

Lo que sí creo es que va a pasar con más probabilidad

la formación de un Segundo Estados Unidos de América o un Segundo Imperio

después de que el primero se debilite y se sumerja en conflictos internos, crisis económica, ideológica, moral, ambiental y política, lo que ocurre antes o después con todos los imperios.

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